10. 09. 2018.

Redacción digital: no hay que huir solo prepararse y competir

Si los diarios y revistas dejarán o no de imprimirse a estas alturas es solo un dato. Ciertamente, el tránsito a lo digital –no solo de la prensa escrita, sino también de los canales de televisión- es lo que quita el sueño a todos los grandes medios de comunicación y, es hoy por hoy, la gran apuesta en la búsqueda del tan esquivo financiamiento.

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En el recorrido realizado hace algunos días por los mayores conglomerados de medios de Argentina, como lo son La Nación y Clarín confirmamos lo que ya es una realidad bastante instalada en las redacciones del mundo: un equipo único que alimenta todas las plataformas, mesas digitales que funcionan 24/7, áreas profesionales de SEO (Optimización de Motores de Búsqueda), de redes sociales y monitoreo de audiencias. Y junto a ello, un modelo de pago que se asoma como la única vía –al menos de momento- para garantizar la sobrevivencia de nuestros medios.

Por algo en el centro de estas redacciones vemos pantallas que proyectan, no solo el estado del minuto a minuto que dicta el analytics del todopoderoso Google, el famoso rating online de las notas más leídas, sino también se puede visualizar la cantidad de suscriptores digitales que se suman cada jornada. Fascinante pero también aterrador, pues de esos números, que suben y bajan cual indicador de Wall Street, hoy depende nuestro oficio.

Así es como estamos, con un celular grabando cuñas, haciendo podcast, videos, fact check, tuiteando, Facebook Live y tantas otras cosas, mientras en paralelo nos preocupamos de cómo les ha ido a nuestras notas, si se ven los videos, cuántos likes tuvieron en las redes sociales, las impresiones, etc.

A primera vista puede resultar agotador solo el hecho de enumerar tal cantidad de acciones, y eso es solo lo accesorio, porque lo que no se puede dejar de mantener es la calidad de la información, que hoy es nuestro mayor activo frente a la vorágine de noticias falsas que nos acechan.

Esa es la gran lección de este viaje. Encontrarse con pares que tienen claro que subirse a la “ola digital” no significa abandonar los principios de la verdad, rigurosidad, independencia y la responsabilidad. Lo que sí es imperativo es sumarse y ya.

Y es que los desafíos de esta nueva redacción no solo tienen que ver con manejar herramientas digitales o desarrollar nuevas e innovadoras formas de contar la noticia. Es mucho más profundo que eso, tiene que ver con un cambio cultural que destierre de apoco el arraigo que tenemos los periodistas (al menos, los mayores de 35) a los formatos tradicionales.

Pensar y crear en digital es apremiante, las noticias están en todas partes y su consumo es a toda hora. Guardar una primicia es cada vez más difícil, bien lo sabe el periodista emblema de La Nación, Diego Cabot, que junto a las cabezas de la redacción decidieron lanzar el gran golpe de los “Cuadernos de las Coimas” primero en su versión digital. En Clarín, ni siquiera es una opción, todos los golpes van por definición a la web.

La buena noticia es que para construir esta nueva redacción se requiere de personas y no de inteligencia artificial. Liderazgo, trabajo en equipo y un alto grado de compromiso, es lo que cada uno de los editores que nos recibieron destacaron a la hora de enumerar las claves de su transformación digital. Un desafío en el que las periodistas tenemos mucho que aprender y aportar.

Por: Paula Vargas, editora jefe de Diario Financiero