13. 07. 2018.

Periodismo, redes e identidad digital

La primera capacitación de WINN (Women in The News Network) estuvo a cargo de Julián Gallo, Jefe de Estrategia Digital de Presidencia de la Nación. Periodismo en transición, conocimiento de redes y el “yo digital” fueron los principales ejes de su presentación.

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Cambios en el modelo periodístico
Gallo comenzó por explicar que la industria gráfica es el núcleo de toda la actividad periodística pero que el momento actual, puede ser un momento bisagra para su historia: “El pico de la actividad fue el de la mayor la circulación de diarios -en los años 1992 y 1993- por factores como cantidad de publicidad y auge de los clasificados. Luego,  enfrentó su caída a partir de 1998. Emergieron desde entonces otras formas de hacer publicidad, de comprar y vender, de conectarse, u otras fuentes de información, encontramos incluso otros temas a los que antes no podíamos acceder”.

En ese sentido, llamó a entender que el Periodismo puede ser solo un capítulo de la historia humana. “Puede que ocurra como con el petróleo, quizás en algún momento no sea viable, por el costo de producirlo versus los recursos disponibles para hacerlo”, reflexionó. Pero también se abren muchas posibilidades para los periodistas, a pesar de la incertidumbre reinante sobre los nuevos modelos de negocio: “Hay muchos otros roles donde el periodista puede poner en práctica sus habilidades y conocimientos, sin dudas”.

Redes: un mundo (aún) desconocido
Un foco muy importante de la charla se centró en el nivel de conocimiento que muestran los medios de cómo funcionan las redes sociales. Uno de los principales errores es pensar a las redes como extensión de la web: no comparten información independiente de las notas (solo difunden las notas de la web), ni tampoco tienen presupuesto exclusivo para ellas. “Conozco muchas personas en los medios que saben mucho de redes, pero también tienen que lograr consenso en las organizaciones, lo que muchas veces es muy difícil”, reconoció.

Gallo advirtió que las noticias, no “atrapan” a los menores de 30 años, entre otros motivos, porque esa generación dejó de realizar prácticas “tradicionales” como ver tv (adquieren cable solo porque lo que quieren es Internet), comprar diarios e incluso casarse antes de los 30 años, edad a la entraban “formalmente” en la etapa de comprar el diario para el hogar.

Nuevos temas, menos atención
Para Gallo, las categorías de información de los diarios no están a tono con lo que buscan las personas. “Estamos confundidos. ¿Entendemos las noticias? ¿Sabemos dónde queda Siria o qué son las Lebacs?”

En su perspectiva, el problema no son los periodistas sino las temáticas y los formatos, a veces muy extensos para el tiempo disponible. “A las personas les interesan los temas cotidianos”, enfatizó y listó etiquetas de gran interés en la actualidad como: “no consigo pareja”, “cómo hago para ganar plata”, “soy viuda”, “tengo depresión”, “quiero aprender algo interesante”, “quiero emocionarme”, “quiero entretenerme” o “soy discapacitado”.

 La escasa atención de la que disponemos es el otro gran desafío: “Tenemos que producir contenidos para una audiencia sin atención, con las redes nuestra atención fue secuestrada para siempre”, advirtió e insistió en tener en cuenta las capacidades de cada medio para comunicar.

Desafíos de la identidad digital
Finalmente, respecto de la identidad digital, explicó que en un entorno donde no quedan claros los límites de la verdad, es conveniente intentar controlar un poco la cantidad de información propia que circula. “Mostrar mucha información puede volverse en nuestra contra”, advirtió.

Hoy tenemos acceso a saber todo o casi todo lo que los demás hacen o dicen, antes solo teníamos acceso a ello cuando nos lo contaban. “A la vez, antes nos movíamos en distintos círculos sociales que se tocaban muy poco entre si o casi nada y ahora todos se tocan con las redes. Me parece primordial reservar algo de uno, hay que cuidar mucho lo que uno muestra”, recomendó.

Para finalizar comentó que a lo largo de la historia, los distintos medios fueron -a su tiempo- la extensión de distintas partes de nosotros. A las redes sociales les corresponde ser la extensión del “Yo” saturado, un “yo” expandido. “Nosotros somos mucho más “yo” que lo que ha sido la humanidad a lo largo de la historia, no es solo el “yo” individual, es el “yo” de los medios donde trabajamos, de las entidades, de las instituciones, de las compañías etc. y ese lugar es totalmente novedoso, ni siquiera en las organizaciones había una persona designada para eso, es un cambio tremendamente profundo”, concluyó.